viernes, 15 de agosto de 2014

Sol y Luna

El pasado domingo 10 de Agosto marcaba en el calendario que habría luna llena. Leyendo informaciones se mencionaba que sería "superluna" ya que por su cercanía a La Tierra estaría en esos días en que se aprecia bastante grande al momento de su aparición.  Habida cuenta de lo llamativo que siempre me ha resultado este satélite y del juego que da para quienes nos gusta la fotografía, comencé a buscar localización para tener vistas diferentes a las habituales, que no por habituales sean menos atractivas.
 
Contactos con amistades me llevaron esa tarde hasta el parque del Tio Pio en la zona de Vallecas. Esta bonita zona verde también es conocida como parque de las siete tetas debido a las 7 pequeñas lomas o colinas que existen y que por su ubicación en zona de cota elevada permite unas muy bonitas vistas de la ciudad de Madrid.
 
Aprovechando de haber llegado temprano voy haciendo un recorrido por las colinas. Entre algunas de ellas hay una zona con parque para los pequeños y donde los adultos se sientan en una terraza degustando alguna bebida fría vigilando a la distancia. No solo las personas disfrutamos de ese ambiente, también lo hacen los animales que por allí pasean dejando escenas de relax y distracción.

Según se va caminando por las diferentes colinas se perciben ángulos de visión diferentes, hecho que hace este parque bastante atractivo para sentarse relajadamente a contemplar la ciudad. En varias de ellas la ubicación es tal que permite observar panorámicas de hasta 270° de la ciudad. Hay estupendas vistas de la zona norte de la ciudad de Madrid y que también deja a la vista toda la sierra madrileña.
 
 
La hora prevista para la aparición de la luna eran las 20:55 y el ocaso del sol a las 21:20 por lo que busque una ubicación donde pudiera observar ambas situaciones con solo voltear. La luna "se hizo rogar" y, contrario a lo que pensaba, se pudo apreciar una hermosa puesta de sol. Era una tarde despejada, con solo alguna suave y nada densa nube por lo que la intensidad de la luz del sol dificultaba las fotos frontales. Mucha velocidad, cierre de diafragma (a falta de filtro adecuado) y rápido disparo para comenzar una sesión de fotos con mucho contraste de luces.
 
 
 
Pocos minutos después aparece la luna detrás de unos edificios, majestuosa ella, sabiendo que el sol no le restará ni la hará compartir protagonismo nos ilumina con su gran brillantez, cambiando la tonalidad de colores en esos primeros momentos mientras se va elevando en el firmamento. Muchas personas en la colina en la que me encontraba, como también en las otras. Cada quien intentando tomar su mejor foto, buscando ángulos curiosos con los que adornar o más bien enmarcar a la protagonista del momento pero, por sobre todo, disfrutar las sensaciones de tan bonito espectáculo natural.
 
 
Una bonita tarde que ha cumplido las expectativas que llevaba en cuanto a poder contemplar la puesta del sol y la salida de la luna llena al aire libre. Sin duda el lugar ya estará en la lista de sitios a los que acudir en otras épocas y estaciones del año para captar nuevas imágenes.
 
Se que no es lo mismo contemplar fotos que presenciar algo en persona, pero compartiendo las imágenes espero poder hacerles disfrutar un rato.
 
Hasta la próxima

jueves, 2 de enero de 2014

Corriendo a cerrar 2013

Bien es sabido que desde 2003 me he apuntado cada año a correr la San Silvestre Vallecana el dia 31 de Diciembre una prueba en la que más que la búsqueda de marcas personales (es dificil intentarlo en esa prueba) se ha ido convirtiendo en una tradición y en un disfrute de la fiesta en que está convertido este evento. Desde entonces, solo dejé de apuntarme en 2004 y 2005. Siempre he tenido algún incentivo para correr ese día y aunque las motivaciones varían año a año, decir que nunca he ido a por marcas sería mentir.
 
Precisamente 2003 fue un año en el que el poder cerrarlo participando en esa prueba tenía especial significado e importancia para mi y para mi salud. Fue el año de poder demosrarme a mi mismo que podía seguir haciendo deporte aunque con mas precacuciones y cuidados, con menos intensidad y distancias en procura de seguir activo la mayor cantidad de años posible. Un año que empezó en el quirófano con implante de una prótesis cervical (C3 - C7), tan solo 3 meses después de otro implante protésico a nivel lumbosacro (L5 - S1), pero que culminó de manera exitosa con marcón (al menos para mi lo fué) de 39:46 en la San Silvestre Vallecana 2003. La sensación de alegría, de emoción y de saisfacción dificilmente se puede describir.
 

Con el transcurrir de los años, como decía al comienzo, las motivaciones han sido diferentes. En 2007, una lesión en el sóleo me tuvo sin correr muchos meses. Sin embargo, encontré "refugio" en la marcha olímpica como manera de poder mantenerme activo pero sin generar el impacto de las pisadas que se producen al correr. Así que, llegada la época de las inscripciones ,ese año decidí hacerla "marchando" con el objetivo de terminar en menos de una hora, lo que al final conseguí tras cruzar la meta en 58:37. En 2009 tambien tuve un buen desempeño aunque sin lograr lo que aspiraba por lo que en estos último años he optado por ir a pasarlo bien, disfrutar con toda esa gente que se disfraza de manera muy original para cerrar el año con entretenimiento pero haciendo una actividad que tanto nos gusta hacer, que nos genera salud física, también salud mental y estímulos para seguir acometiendo los proyectos de vida en los que cada quien se encuentra involucrado.
 
 
2013 ha sido un año dificil en lo personal y profesional, me inscribí (a mediados de noviembre) para la San Silvestre sin mucha convicción, quizás mas por tradición o rutina de fin de año que por convencimiento o ganas de hacerla. Sin embargo, el mes de diciembre ha traido algunas satisfacciones personales, alguna de ellas será disfrutada a diario durante todo el año por familiares y amigos, y conseguí esa chispa de estímulo para cerrrar el año haciendo esta actividad que me gusta: CORRER.
 
En este 2013, sali en la primera tanda de corredores (todos de menos de 50 minutos) pero con la finalidad de disfrutar cada zancada, cada pisada. Dosificar la cuesta con la que comienza la prueba, disfrutar con el entusiasmo del público, de los niños que asoman sus manos para que les "choquemos los 5" al pasar junto a ellos, pasar por el km 5 en las inmediaciones del Museo de El Prado y observar al Pintor Diego Velázquez ser testigo silencioso del paso de la marea humana, disfrutar con las bandas de música que nos animan al paso por la Puerta de Alcalá o bajo el elevado de la Calle - 30 al comienzo de la dura Avenida de la Albufera cuya subida de casi 1 km cerca del km 8 obliga a dosificarse, a cambiar el paso, a tomar aire extra mientras el público, abarrotando sus aceras, estimula a todos los corredores con sus aplausos y gritos de "Vamos, vamos, que ya queda poco". Han sido 10 km bien disfrutados en este año y que fue refrendado por los 46 min. 33 seg con los que he podido mejorar el tiempo marcado en los 2 años previos permiten culminar el 2013 con entusiasmo, ánimo y motivación para afrontar el 2014.
 
 
 
 
Para esta edición de 2013 hablaban de casi 40 mil inscritos. Al final, la estadística indica 720 corredores que culminaron la Internacional (1.000 cupos) y casi 32.000 terminamos la popular (39.000 cupos). Son casi 33 mil historias diferentes sobre el asfalto de la ciudad de Madrid así como tambien decenas de miles de historias y visiones de ese público entusiasta que abarrotó las calles a lo largo de los 10 km del recorrido desde las inmediaciones del Estadio Santiago Bernabeu, recorriendo la larga Calle de Serrano, bajando por la Puerta de Alcalá hacia la Plaza de Cibeles, de allí hacia la Plaza de Carlos V (ATOCHA) y bajar por la AVendia de Barcelona para entrar en Vallecas por la Av. de la Albufera y terminar en las cercanía del Estadio de Vallecas en cuyo interior culmina la carrera internacional.
 
 
(Imágenes tomadas de Agecia EFE)
 
Una carrera internacional dominada en ambas categorias por Keniatas, en masculino España vuelve a quedar en segundo lugar en la carrera de la despedida del Chema Martínez del atletismo profesional (10° lugar), en femenino la primera española se ubica en el 6° lugar, una Vanesa Veiga que ya dió mucho que hablar al quebrar el dominio de las africanas ganando el Maratón de Madrid en los metros finales, el pasado mes de Abril, y donde una amiga corredora, que le encanta más hacerlo por la montaña, consiguió "colarse" en esa prueba internacional para, venciendo temores y malestares físicos, conseguir disfrutar un ambiente absolutamente diferente al de los populares y correr junto a corredor@s de élite mundial, obtener su 2da mejor marca personal y ser recibida por sus familiares y amigos dentro del estadio de Vallecas. Hizo honor a su entretenido blog denominado "Mas vale lenta que nunca".
 
Se cierra así el capítulo de 2013, se abre paso al 2014 y con él nuevas aventuras a emprender según los designios del destino y de como sea capaz de gestionarlos. Eso sí, siempre con optimismo, con entusiasmo y presente junto a la pluma, al bloc de notas y a la cámara para captar y relatar nuevas vivencias.
 
 

 


sábado, 23 de noviembre de 2013

Cámara.......Acción

La singular expresión que da nombre a este post suele estar asociada con el cine (o filmaciones) al ser utilizada frecuentemente por los directores para inidcar el momento en el que se inicia la grabación de una toma. La tomaré "prestada" pues también parece ser válida para la fotografía aunque sin el anuncio por parte del fotógrafo.
 
 
Desde pequeño la fotografía siempre me ha producido curiosidad e interés. Ello ha conducido a la afición por captar y paralizar instantes y poderlos ver luego impresos en el papel o, como en la actualidad, en pantallas. Observando y admirando el trabajo y logros de fotógrafos profesionales, y  también de aficionados, obtengo motivación para intentar buscar puntos de vista atractivos y deseosos de ser capturados y detenidos en el tiempo. notorio resulta el hecho de que varias personas podemos estar en el mismo lugar a la vez y captar diferentes ángulos y perspectivas de un mismo instante, tal como me ocurrió hace unos días fotografiando un atardecer en Madrid donde a la misma hora estábamos decenas de personas buscando tomar la foto ideal de la puesta de sol que en ese instante se producía.
 
 
Grata recordación me trae una cámara, para la época novedosa y curiosa, que tenía mi padre: una Minolta cuyo carrete era de solo 12 fotos cuyo formato de impresión era cuadrado. Recuerdo haberla utilizado durante un tour en 1976 y a mis compañeros de viaje les llamaba mucho la atención esta cámara cuando el resto utilizaban cámaras más prácticas y cómodas. He de decir había que coordinar varios movimientos de manillas y botones de enfoque, disparo y adelanto del carrete con cada toma fotogáfica. Y las fotos solían quedar bastante bien. Para entonces, el llevar en ese viaje la cámara de mi padre era una gran responsabilidad y debía tratarla y cuidarla con esmero. Me hacía sentir cuando menos interesante cada vez que la utilizaba para captar un paisaje, una escena de alguna visita o fotos con el grupo. Buena escuela con esa cámara.
 
 
Posteriormente tuve la oportunidad de ir probando otro tipo de cámaras en la medida en que la tecnología nos podía dar acceso a ellas y facilitar su uso sin mayor esfuerzo, aprendizaje o estudio, valga decir, cámaras automáticas.  Recuerdo que dos de mis hermanos si que hicieron cursos de fotografía y todos en casa veíamos como hacían sus pruebas de fotos y revelados en improvisados "cuarto oscuro".
 


Con el tiempo me fui aficionando a tomar fotos que consideraba curiosas. Para entonces, había que escoger la escena y el momento, no "derrochar" disparos porque luego nos saldría caro el revelado de los rollos. Cuando tuve unos ahorros decidí comprarme una Cannon AE-1, un modelo mas nuevo que la que, para entonces, poseía mi padre pero con la posibilidad de poder utilizar los filtros y lentes que el tenía y no tener que realizar gran inversión en este hobbie.
 
Ya, en aquel entonces, comenzaba a tener presente que en ocasiones, a pesar de la implicación de cargarla encima, tener la cámara a mano era genial para aprovechar el instante, ese momento que seguramente no se repetirá igual, quizás si parecido pero nunca más igual, esa ocasión que, si no la aprovechamos cuando se presenta luego solo nos quedará decir: "si hubiera tenido la cámara a mano......"
 

La tecnología, con el paso de los años, avanza a pasos agigantados en materia electrónica y sus aplicaciones en diferentes campos del conocimiento y de la vida, siendo la fotografía uno de los más beneficiados. Con la aparición de la tecnología digital es sencillo hoy día casi no dejar escapar nada por no tener cámara a la mano ya que hasta con los teléfonos móviles (celulares) se obtienen fotos bastante buenas. Es así como podemos captar escenas curiosas en los lugares y momentos menos esperados, bien dando un paseo por el campo, bien andando por la ciudad o en alguna actividad laboral o lúdica.


  
Ciertamente que hay días en que salgo con la cámara con intención de ir a algún lugar específico y dejar volar la vista y la imaginación en busca de algo que me llame la atención o sorprenda, en otras ocasiones salgo con ella sin objetivo específico alguno, si algo me llama la atención, estoy a un click de capturarlo; si la vista y/o la mente no encuentran nada atractivo no pasa nada pero a sabiendas de que si algo ocurre no llegare a casa diciendo  "si hubiera tenido la cámara a mano......"

 
En casa también ocurre algo similar, si bien no con el hecho de tener o no la cámara a mano si con el estar en el momento justo para observar algo digno de ser capturado. Incluso el poder incorporar elementos de la vivienda a las fotos para darles una perspectiva diferente o para conseguir que sirva de referencia del detalle principal. Y he de reconocer que a través de las ventanas he conseguido puntos de vista atractivos que, al menos a mi, me produce satisfacción.
 
 
 
Esta actividad, como muchas otras, requiere seguir leyendo, aprender más, continuar experimentando de diversas formas para seguir creando y, como suelo hacer, compartirlas.
 
Que sigan disfrutando.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Los colores del otoño

Una de las características que por lo general está inscrita dentro de lo que suelen decir que define parte de la personalidad de El Andarin es lo que yo denominaría la Improvisación planificada. Imagino que ya pensarán en donde habré rebuscado semejante expresión. Los diccionarios no tienen nada que ver en ello, tampoco "el pana google". Me he inventado el término buscando darle nombre a una situación que me suele ser habitual y que no sabía como definir. Pero es muy simple, quizás fácilmente deducible.
 
En la mañana del 08 de Octubre se me pasó por la mente aprovechar que las lloviznas otoñales y la nubosidad nos dan un respiro y que el clima está suave y muy agradable. Así que por la tarde sería una buena ocasión para salir cámara en mano y dejarme sorprender  y ver que imágenes podría captar aprovechando que estamos prácticamente en el inicio del otoño. Eso era lo unico planificado. El resto, improvisado. Comencé en la Puerta del Sol, punto emblemático de Madrid que a las 17:00 tenía escaso movimiento, el sol picaba un poco y los artistas que trabajan como "esculturas vivientes" estaban tomando un descanso refugiados bajo la sombras de las estatuas de la plaza donde la escasez de transeúntes y su natural bullicio era suplido por el sonido de martillos y pistoletes de las reformas que se ejecutan en el edificio conocido como Tio Pepe. Salgo de la plaza andando dirección Calle Alcalá pensando que un buen lugar para presenciar el atardecer es el Parque El Retiro. Entro en el número 31 de la calle Alcalá a ver una exposición del fotógrafo alemán Thomas Ruff. Si bien hay para todos los gustos, algunas fotos me agradaron por lo conseguido con mucho trabajo técnico, con otras, sin embargo, no conseguí ese feeling que me llenase. Seguí caminando tranquilmente en medio de una actividad relativamente escasa por las aceras de La Gran Vía hasta donde está la estatua de La Cibeles  protegida y vallada. Supongo que por el desfile del 12 de Octubre y no por el triunfo del Real Madrid baloncesto ante el Barcelona en la final de la supercopa de basket español.
 

rEnseguida llego a El Retiro, ese  hermoso pulmón natural  madrileño de casi 120 hectáreas que en su interior mantiene una constante y muy diversa actividad casi a toda hora. Es un parque que me gusta mucho, en el que he estado cientos de veces en muy variadas actividades y diferentes épocas del año encontrando siempre un nuevo detalle que me hace sentir econfortado de haber estado alli. Al entrar por la Puerta de la Independencia, mejor conocida como la Puerta de Alcalá me cruzo con corredores entrenando, padres con sus hijos pequeños, personas mayores de paseo, transeúntes nacionales y turistas, todos queriendo disfrutar un rato en este bello lugar. Y nada más entrar me sorprenden los contrastantes colores de algunos árboles con sus hojas ya color rojizo junto a otros aún verdosos dando cobijo y sombra a los senderos que entre ellos discurren, también ver el juego de luces y sombras  que avivan los colores de caminerías y muros bajo un hermoso cielo azulado. Durante varios minutos me quedo  maravillado contemplando el paisaje de entrada al parque.

A medida que voy avanzando en dirección al estanque, lugar de gran atractivo turístico pero también predilecto de personas que quieren contemplar una puesta de sol en un ambiente muy especial, comienzo a ver escenas que no escaparán de la ágil comunicación entre la vista y las manos para poner al cámara en posición y capturar el momento. En la mayoría de las escenas aprecio a  personas en estado de relax y satisfacción, unas al sol, otras a la sombra. Curiosamente he ido apreciando las escenas una vez vistas las fotos en casa pues básicamente buscaba ángulos e imágenes de colores contrastantes muy típicas del otoño más no personas.
 
 

En vista de que en varias ocasiones he estado frente al estanque, también en sesión relax, y visto allí algunos atardeceres, decido seguir adelante y recorrer otras instancias del parque. Paso por Casa de Vacas, luego por el Palacio de Velázquez y llego hasta el Palacio de Cristal, edificación levantada en 1887, al igual que el lago que está frente a el, como una especie de invernadero para una exposición de flores filipinas. Es un lugar del parque en el que no había estado aunque si había visto interesantes fotos. A la hora que llego ya el sol se encuentra detrás del palacio, las hojas y ramas de los árboles que están del lado de atrás permiten que por instantes el sol pase entre ellos dando orígen a interesnates imagenes.
 
 

Mientras estoy contemplando el palacio desde el otro lado del lago, sacando algunas fotos y dando tiempo a que el sol baje y pueda producir efectos lumínicos aún más interesantes, observo escenas agradables. Detrás mío, a unos 6 o 7 metros, una pareja conversa, sentados en un banco a la sombra de los árboles, sobre la imagen que ven del lago y el palacio. A la izquierda, sentados en el césped varias personas, solas cada una de ellas, se muestran abstraidos viendo como el sol pasa por entre las hojas de los árboles e ilumina los cristales dejando tonalidades en tonos amarillo - dorado sobre su superficie. La concentración en el momento es interrumpida por un penetrante olor que nada tiene que ver con los árboles, las hojas, el olor de tierra semihumeda o el césped. Percibo por el rabillo del ojo un poco de humo y al voltear veo que una persona en bici ha parado junto a mi a mirar el palacio de cristal mientras da una calada tras otra a su pitillo de marihuana. Afortunadamente, segundos después se coloca su pitillo en la boca y se aleja pedaleando dejándonos nuevamente sumidos cada quien en nuestra interioridad.
 
Varias personas se colocan cerca de donde estoy para captar las imágenes bien con cámaras o bien con sus teléfonos, algunos de los cuales permiten tomar fotos con bastante buena resolución. Había un grupo que parecían ser Hindúes guiados por dos chicas españolas y posan con el Palacio de Cristal de fondo en pleno atardecer, una imagen que seguramente les traerá buenos recuerdos cuando esten en su lugar habitual. Entretanto, doy tiempo a que el sol vaya bajando en la confianza de que habrá aún mejores imágenes, al menos con otro colorido.
 
Como observo que tras el palacio de cristal el cielo comienza a mostrar tonalidades más brillantes e incluso en tonos ya algo rojizos, decido acercarme hasta el estanque y tomar allí algunas fotos mientras dura el proceso del atardecer. Al llegar al monumento de Alfonso XII se ve a personas como ensimismadas, extasiadas contemplando el espectáculo que nos regala la naturaleza. Hay parejas, familias, pero también personas solas, quizás mas que solas es que están consigo mismo sin necesidad de estar conversando con alguin más, simplemente disfrutando y sientiendo. Me cuento dentro de este último grupo. Voy sacando algunas fotos pero opto por sentarme en la parte baja de las escalinatas, casi a orilla del estanque y contemplar el atardecer a ras del agua, viendo a quienes aún pasean en las barcas alquiladas y también a los que reman en piraguas. Y, de pronto, me quedo extasiado al ver el color del atardecer reflejado en el agua, éxtasis del que salgo un instante para poder inomrtalizar el momento con la cámara y tomar la foto entre los parales de la reja que nos separa del estanque. Sé que ese instante ya no volverá, los habrá parecidos pero ese no volverá. Me queda la satisfacción de haber podido estar ahí ese día, a esa hora, en ese instante para ver el espectáculo.
 
 
 
 
Decido regresar al Palacio de Cristal a ver que imágenes podría obtener con la aparición de la noche. Cuando regreso al lugar donde estaba anteriormente encuentro a un señor ácompañado de su perro, un terrier negro, tomando fotos con trípode pues estaba utilizando tiempos de exposición largos (para absorber mas luminosidad en la semioscuridad) y requería estabilidad para evitar fotos movidas. Como yo no tenía trípode utilizada la reja, cuya superficie es recta, como punto de apoyo y poder tomar las fotos. Sin embargo, no podía usar tiempos de exposición tan largos como los del "vecino". Aún así, me gustó lo visto y lo obtenido con el añadido de que para ese momento ya nos acompañaba la luna y se convertía en otra protagonista de las imágenes.
 
 

 

Ojalá sea capaz de transmitir en pocas líneas y a través de las impagenes las sensaciones percibidas en una maravillosa tarde otoñal en el parque El Retiro.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Septiembre - dos visiones de un camino


El Camino de Santiago tiene diferentes vertientes, múltiples puntos de salida que convergen al final en Santiago de Compostela. Me aventuro a decir que comienza donde uno quiere que comience y que si bien el destino final original sea Santiago, la peregrinación llega hasta donde el peregrino quiera, pueda o desee. ¿Las motivaciones? Tantas como peregrinos que lo recorren pasando por las religiosas, sociales, culturales, deportivas, entretenimientos, etc. Unos estaremos más de acuerdo o en sintonía con unas y otros con otras, pero todas valederas y respetables con la implicación que el peregrino ha de tener durante el camino y con todo lo que rodea la peregrinación.

Fundamentalmente la peregrinación es personal. Por ello en ocasiones se ven personas andando consigo mismo, con su motivación intacta y la determinación de ir dia a dia cubriendo los trayectos que se ha propuesto. Lo más frecuente es encontrar a los peregrinos andando, con sus mochilas a la espalda, utilizando sus bastones o teniéndolos a mano para aquellos momentos de mayor exigencia o facilitar el caminar. Se ven muchos grupos andando, algunos formados de origen, otros se van formando con el transcurrir de los kilómetros. También se ve mucha gente andando sola, bien porque está haciendo su peregrinación en solitario o circunstancialmente va sola en ese momento aunque va con un grupo.

He estado 3 veces por los senderos del Camino Francés, ese que sale desde San Juan Pie de Puerto (SJPDP) en Francia y termina en Santiago de Compostela. En 2 de esas ocasiones he hecho tramos andando, St. Jean - Burgos (2009) y León - Santiago (2007). En las 3 veces ha coincidido el mes de Septiembre (2007, 2009 y 2013). Recientemente he terminado de hacer el recorrido completo en bicicleta (11 etapas) y es bien diferente a realizarlo andando a pesar de que va transcurriendo básicamente por los mismos senderos y atravesando las mismas poblaciones. Cada una de las modalidades (a pie o en bici) tiene sus ventajas y desventajas por decirlo de alguna manera. Es obvio que el tiempo de duración del recorrido completo en bici es  inferior al de hacerlo andando pero tambien requiere, para ello, una preparación mínima adecuada para saber "sufrir" sobre la bici.
 
Para hacerlo andando, con más razón, hay que tener una preparación básica, acostumbrarse a caminar lapsos de hasta 2 horas continuas pues en El Camino las etapas suelen ser mínimo 5 a 6 horas diarias con varias paradas intercaladas, bien para descansar, bien para meditar, sacar fotos, tomar o comer algo o visitar algo en particular en alguna ciudad, pueblo o aldea..Es importante tener las zapatillas o las botas ya "adiestradas" y adaptadas al pie para minimizar la formación de ampollas por rozaduras interiores. Las ampollas también se pueden producir si el pié va algo suelto dentro del calzado, deslizando y rozando con el calcetín mientras se transita por zonas pedregosas o con tierra suelta. Por ello utilizar un poco de vaselina ayuda a evitar esas rozaduras.

De igual manera hay una preparación mental que hay que hacer para esas largas caminatas, solas o acompañado, donde el tiempo puede ser excelente o puede ser agobiante, los senderos pueden estar secos o mojados porque nos ha tocado una etapa de lluvia, o de niebla, o de frío, o mezclas de climatología que requieren que estemos preparados para soportarlo y llevarlo tranquilamente como parte de la experiencia. Si bien se puede consultar la meteorología, siempre es bueno tener la previsión de llevar impermeables aunque en ocasiones no salga nunca de la mochila porque pueda hecer buen tiempo todo el recorrido previsto, como me sucedió en 2007. En 2009, solamente la penúltima etapa tuvimos algo de agua que justificó la aparición del chubasquero o la capa para agua.

En las ocasiones que lo hice andando, los primeros días suele costar un poco el terminar de adaptarse a llevar el peso de la mochila tantos kilómetros al día, luego se va acostumbrando el cuerpo a ello y se va haciendo más llevadero al punto de sentirme más cómodo e incluso ir a paso un poco más rápido. En 2007 hice acompañado las primeras 6 etapas, a partir de la 7ma continué en solitario pues tenía una programación previa que quería cumplir. En la etapa 4, bajando hacia Molinaseca desde Manjarín el camino es muy resbaladizo por las piedras sueltas y arenisca existente. En algún resbalón sentí un pequeño tirón en el tobillo que ameritó comprar una tobillera en Molinaseca para dar más firmeza a la zona. Terminando la etapa 9 la molestia del tobillo había ido a más y consulté a un médico cerca de Palas de Rei que literalmente me dijo: "Aunque se lo que me vas a contestar, lo ideal sería descansar el tobillo unos días. La decisión es tuya". Estaba a 68 km de Santiago (2 días andando) por lo que hice vendajes autodidactas incluyendo algodón para amortiguar con las pisadas, antiinflamatorios, adaptar la pisada a una postura indolora y a proseguir el camino. No tenía pensado abandonar el proyecto sin concluirlo y la molestia no era del todo incapacitante. Y debo decir que una vez que me ponía en marcha se me olvidaban las molestias hasta que llegaba a destino y me quitaba las botas. Una vez llegado a casa 3 días después ya a darle cuidados al pie. En esos días dificiles la parte mental y la motivación jugaron papel relevante para continuar "como si nada".

En este 2013 decidí hacerlo en bici como un reto personal. Me gusta salir en bici pero no suelo hacerlo en bici de montaña sino en la que tengo que es de carretera (y tiene mas de 20 años conmigo). Tuve que pedir una prestada a mi sobrina que, al ser ella más o menos de mi estatura el cuadro se me adaptaba bien. El reto fue grande ya que la bici es de hace mas de 20 años cuando aún no tenían suspensión (amortiguación) y por lo tanto toda la vibración de los caminos empedrados, o al paso por los baches, surcos o canales lo absorbían las manos, muñecas y antebrazos. Ello ameritó colocar unas protecciones de goma espuma en el manillar y utilizar 2 pares de guantes con acolchado de gel a fin de minimizar los efectos vibratorios. Si bien no tuve el sufrimiento en los pies al andar si que lo tuve en las manos y antebrazos. Pero el trabajo mental, la serenidad y el buen criterio ayudaron a ir solventando esa situación día a día sin que se convirtiera en una mortificación, simplemente adaptarme a ello y seguir adelante en el proyecto previsto y alcanzar la meta. Hubo días que rode por carretera (pues transcurria casi paralelo al camino) para descansar las manos del efecto vibratorio de los senderos. A la larga fue una decisióon acertada que pemitió disfrutar mucho todos los recorridos.

En lo que sí coincide el hacer El Camino de Santiago a pie o en bici es que me sumergí (en las 3 ocasiones) en una realidad diaria diferente a la del resto del año. Es cierto que pasé por ciudades grandes, medianas, también por pueblos, aldeas y caseríos. Pero la actitud durante esos días era diferente, valoro más la fraternidad, la solidaridad, el disfrute de lo que cada día trae consigo, el vivir a un ritmo mucho menos vertiginoso que el del mundo globalizado y que, sin embargo, actuando así todo fluye, todo se logra, todo se consigue. Y disfruto mucho compartiendo mis experiencias "con el mundo" pues sé que es una nota refrescante que ayuda a diluir el stress y las dificultades del día a dia. Y solo imaginar que logro hacer sonreír o brindar un instante de alegría o relax a alguien me produce gran satisfacción.

Este camino traía para mí la motivación de quitarme las dudas e incertidumbres de ser capaz de transitar por zonas que, por haberlas recorrido a pie, sabía que eran de mucha exigencia para los ciclistas. Siempre he sido un ciclista "promedio", seguidor de pruebas ciclistas y de triatlón pero no soy de los alumnos aventajados. Me exijo en la medida de disfrutar el esfuerzo que voy haciendo sin pensar en lo que hace los demás, aunque sirve de aliciente para entrenar y buscar mejorar en lo que se pueda, pero manteniendo al premisa de disfrutar ante todo. Sabía que existían en el camino 4 puntos de mucha exigencia y sentía la necesidad de probarme a mi mismo que era capaz de lograrlo. Y me reconozco satisfecho porque, salvo la primera etapa, en todas las demás nunca hubo un ápice de duda sobre cómo afrontar cada tramo. Esa primera etapa entre San Juan Pie de Puerto y Roncesvalles es MUY DURA (aunque hay otra vertiente aparentemente más suave pero que no la conozco) y requirió sacar todas las APTITUDES personales (no solo las físicas) para ir avanzando sin importar si iba lento o muy lento, o incluso caminando y empujando la bici en algún tramo. Y pensar que se sufría desde el comienzo y que por delante quedaban más de 750 km requería apelar a la serenidad, paciencia, constancia planteando metas muy cortas dentro de cada etapa que, al irlas cumpliendo generaban satisfacción, reforzaban el ánimo y la motivación para seguir adelante.
 
 
El Camino de Santiago no es una competición, ni siquiera con uno mismo. Si diría que es una prueba personal de cada quien. Lo fundamental es la constancia y la perseverancia en el logro del objetivo propuesto en un entorno muy diferente al del día a día. Es un camino que pone a prueba las capacidades y los valores de uno como persona y, quizás, solo después de haberlo terminado se es más consciente de lo realizado. Es una escuela y un aprendizaje que merece la pena vivir y experimentar.

En las entregas siguientes podrán leer relatos de cada una de las etapas de mi Camino de Santiago 2013 que espero les sea de utilidad.

Camino de Santiago 2013 - Etapa 0


En este momento sí puedo afirmar estar en la etapa 0 de una nueva aventura, es decir, la de los preparativos finales de esta andanza. Tras solventar diversas complicaciones desde el día lunes, ya hace un rato ha quedado todo resuelto y tengo casi todo listo. Inicialmente viajaba hoy jueves 22,  pero finalmente lo haré mañana viernes 23 de agosto. 

La nueva aventura es el Camino de Santiago en bicicleta. Sabido es que me gustan las aventuras, me gusta la bici y disfruté ya en dos ocasiones de distintos senderos de ese camino. Sin embargo, conjuntarlo todo y recorrer el camino en bici es todo un reto. Conocía la experiencia de amigos pero más recientemente por mi sobrina ya que hace unos años lo transitó desde León hasta Santiago de Compostela. 

Pero empecemos con las anécdotas de los preparativos. En cuanto se me paseó la idea por la mente tuve el dilema de la bici, ya que la mía es de carretera y se requiere de una montañera. Entonces le pregunté a mi sobrina Carolina qué tal estaba la suya y me dijo que la revisaría, pues estaba casi "arrumada" y con poco uso. Mientras conversábamos me entero de que la bici perteneció a su primo Michel, con lo cual tiene sus añitos la susodicha (mas de 20), además de que no tiene suspensión delantera, amortiguación tan habitual en las bicis de montaña hoy día. Pero lo importante es que es una bici, tiene dos ruedas, sus cambios y en un tamaño que se ajusta al mío. El resto, la determinación, el esfuerzo y las piernas lo pondría yo.

Tras el detallazo de Carolina de traérmela a casa en coche (incluidas las alforjas para el equipaje), procedí a revisarla y al día siguiente salí en ella a ver qué tal me sentía. Menuda paliza: sin amortiguación, toda la vibración de piedras y pedruscos, huecos, baches, etc., la reciben las manos y estas la transmiten a los brazos y el resto del cuerpo sin nada que amortigüe. Pero entre pitos y flautas, 42 km resultaron bien para las piernas. Tras buscarle solución a las vibraciones (forros de goma espuma en el manubrio) y a las manos adoloridas (un segundo par de guantes con protecciones de gel en puntos decisivos de la palma), seguí saliendo otros días para continuar proceso de adaptación. Así, tras el fin de semana con dos jornadas de 41 y 59 km, las sensaciones parecían ir mejorando. 

Empiezo a darle un poco más de forma al proyecto, llevo la bici a una revisión general y ajustes para tenerla más a punto. 

Paralelamente sigo las averiguaciones de transportes hasta San Juan Pie de Puerto desde Madrid (tren y bus). En este apartado comienzan las dudas y las incertidumbres. En bus se puede transportar la bici, pero hay que medio desarmarla y meterla en fundas de equipaje... Vamos, como si viajase en avión. En Renfe recientemente cambiaron la normativa, y en la web también indican que hay que enfundarlas, o que hay trenes donde NO se puede llevar una bici (AVE, Alvia y similares). Afortunadamente, tengo mi funda viajera de bici, pero no deja de ser un incordio el proceso de meterla dentro, cargarla y llevar también las alforjas, tanto para ir a la estación de tren o autobús, o en los trasbordos. Pero lo más complicado era pensar en que durante el camino, además de las mochilas, herramientas, saco de dormir, etc. etc. etc.,  tendría que cargar con el bolso de la funda porta bici que pesa 2,5 kg... Todo, porque para el regreso me pasaría lo mismo.  

El día martes empieza mal pero se termina convirtiendo en un buen día. Por la mañana salgo en la bici a dar una vuelta de verificación y tonificación pero a los 2,5 km... ¡plassssss!, se parte la cadena de la bici. Afortunadamente, estaba en el comienzo del camino montañoso entre Valdemoro y San Martin de la Vega. No queda otra que retornar lo rodado caminando e irme directo a un taller-tienda de bicis. El dueño me recibe y me indica que tiene otros trabajos por delante, que se la deje y él me llamaría para decirme cuándo estaría lista. Además de cambiar la cadena, debía verificar y ajustar los cambios. Sobre las 13:30 me llama porque hay un problema con los cambios y los platos, y que antes de proceder tengo que ir a verla y decidir qué hacer. Por la cabeza se me comienza a pasar la opción de que se cayera el paseo, pero me voy caminando tranquilamente hasta el taller y una vez allí, el hombre me explica el estado en que están unos dientes de los platos y los cambios (un poco duros), pero que tampoco son algo imprescindible; que la bici (con cadena nueva) puede perfectamente hacer el viaje. Total, es ella la que se tiene que desgastar... jajaja. Así que bici acomodada y un asunto menos a resolver.

A final de la tarde me encamino a la calle Carretas para buscar la credencial de peregrino, requisito indispensable durante el camino. De allí hasta Atocha y me dirijo a la oficina de RENFE a preguntar por el transporte de bicis (como quien no sabe nada). Efectivamente, me hablan de la normativa vigente, de que el Alvia a Hendaia no permite bicis, pero me asoman la opción del tren regional (Intercity) que, si bien demora más, sí permite bicis a bordo, previo pago del ciclo pasaje de 3 euros. Buena noticia esa. El tren llega a Irún, pero de Irún a Hendaia, según el informante, hay 5 minutos (o cruzar el puente sobre el rio). En Hendaia, tren a Bayona y otro de Bayona a San Juan Pie de Puerto. Finalmente ayer, 21, hice la reserva de tren a Irún y esta mañana la he completado con el de Hendaia a Bayona. Haré noche en Bayona en casa de unos grandes amigos de mi madre y a la mañna siguiente, el sábado 24 tomaré el tren de Bayona a SJPDP e iniciar el camino el mismo día.

Veremos lo que me depara esta aventura.

Camino de Santiago 2013 - Etapas 1 y 2


Tras pasar la noche en Bayona, en una particular y especial vivienda, que para mi familia tiene gran significado, a las 06:00 a.m. ya en pie para desayunar y emprender camino a la estación ferroviaria y tomar el tren que me llevará con destino a San Juan Pie de Puerto durante aproximadamente 1,5 horas de recorrido en medio de vegetación y atractivos paisajes. Para el momento en que se cierran las puertas y el tren se pone en marcha solamente dos pasajeros vamos en él; curiosamente, ambos al mismo destino pero, por deducción visual, con intenciones diferentes, ya que el otro pasajero va sin más equipaje que lo que lleva puesto.

Sobre las 09:30 horas del sábado 24 bajo en la estación de San Juan Pie de Puerto, donde casi tengo que pedir permiso a las decenas de pasajeros que querían entrar al tren, entiendo que para regresar a Bayona. Casi la totalidad venían de hacer el Camino de Santiago, por las vestimentas, mochilas, bicis y la famosa concha del peregrino. Acto seguido, comienzo la rutina de montaje de equipaje en la bici. Al terminar emprendo camino hacia la oficina de peregrinos del Camino de Santiago, donde unos pocos aún están allí para obtener sus credenciales o, como mi caso, para sellarlas y quedar registrados como punto de inicio del camino. 

 
A la salida de la oficina, dos italianos ataviados de ciclistas me consultan sobre cuál de las dos rutas hacia Roncesvalles les aconsejo: la suave o la fuerte. Respondo que solo conozco una, la fuerte, por haberla transitado a pie en 2009, por la que, además, me había propuesto el reto de subir en bici. Obviamente, no iba a transmitir ciertos temores o dudas interiores por lo exigente de ese trazado. Si bien mi aspiración era conseguir algún ciclista que iniciara su andadura a esa hora para poder "seguirlo" o para ir acompañado, no esperaba que estos dos italianos, Marco y Michele, me dijeran, tras mi comentario: "Entonces te seguiremos". Se despidieron de tres amigas que se unirían a su expedición en Roncesvalles y sobre las 10:30 a.m. emprendimos camino, no sin antes tomar las fotos de rigor en el puente de salida de San Juan Pie de Puerto, desde donde ya se divisaba la primera cuesta, como para ir acostumbrándonos. 
 
 
Pero justo antes de comenzar empieza a lloviznar, por lo que hay que proteger las alforjas y sacar el chubasquero. 
 

Unos primeros 2 o 3 km con cuestas difíciles, pero que se podían hacer, y luego unos planos o falsos llanos en los cuales tomar aire, hacían generar optimismo en cuanto al resto de la etapa. Poco duró ese optimismo al aparecer la primera rampa de más de 20% de inclinación, que logramos solventar con plato pequeño y piñón más grande (haciendo lo que acá denominan "molinete"), y subiendo en zig zag para intentar suavizar el efecto de la subida. Un pequeño y favorable cambio de pendiente hace que cambie de relación, pero pronto llegaría la siguiente cuesta, en la cual no logro volver a la relación de cambios anterior, y para no caerme me veo obligado a poner pie a tierra. Pero en pendientes de esa magnitud hay que estar muy práctico y entrenado para volver a retomar el pedaleo. No era mi caso. Debí empujar la bici, con sus más o menos 11 kg de equipaje (ropa, repuestos, herramientas, etc., etc.), hasta encontrar un pequeño y más o menos ancho llano donde poder volver a montarme en la bici y encajar los pies en los pedales para continuar la subida. Esto fue más o menos durante 1 a 1,5 km. El refugio que yo recordaba como primer punto de descanso y para tomar bebidas o café estaba en el km 7,7; es decir, lo tenía a unos 4 km de distancia. Parecía una eternidad y apenas estaba empezando el camino. ¿En qué disparatada locura me había involucrado? Con razón esa cuesta me quitó el sueño las noches previas. 

Armado de paciencia, tomar aire, empujar sin importar lo que tardara y la voluntad de que con el paso de los km mejorarían las cosas, seguí adelante y finalmente consigo llegar al Refugio Orisson (km 7,7) tras hora y media después de haber comenzado. En 7,7 km habíamos ascendido ya casi 700 metros de desnivel, pero habíamos tenido varios kilómetros más o menos suaves. Los dos italianos tenían rato allí, aunque eso me daba igual. Había conseguido ese primer triunfo moral, aunque restaban 13 km de ascenso antes de comenzar a bajar hacia Roncesvalles. 

Tras tomar café, un trozo de torta y una coca cola light (por la dosis de azúcar) reemprendemos la marcha. Un par de zonas con pendientes algo fuertes pero ya no tanto como las primeras, el terreno se mantiene como más uniforme, pero deja su marca en las piernas por lo prolongado del trayecto.
 

Sin embargo, consigo establecer un ritmito constante, sereno, pausado, donde la prisa no existe y así voy subiendo kilómetro a kilómetro e, incluso, dejando un poco mas atrás a Marco y a Michele. Michele opta por ir junto a su amigo, a pesar de que las diferencias ciclistas entre ambos eran bastante notorias, se notaba que Michele es una persona que habitualmente sale en bici y hace muchos kilómetros.


Llego al Alto de Bentartea (más o menos km 11), una amplia explanada de hermosas vistas sobre la cual está una imagen de la Virgen que suele ser punto de parada de los peregrinos. En ese momento me doy cuenta que en el refugio Orisson me había dejado los dos bidones de líquido que llevaba en la bici, con lo cual estaba si abastecimiento de líquidos. Pero en la explanada estaban dos furgonetas de apoyo de un grupo de peregrinos (les llevan los equipajes y los acompañan durante el camino con bebidas y comidas), y al comentarles lo que me había sucedido me ceden una botella de 0,75 litros de agua, con la cual poder seguir el recorrido y tener en qué recargar en las fuentes que se suelen encontrar. Nuevamente los tres seguimos adelante hasta el km 14, donde se termina la carretera por donde veníamos ascendiendo y comienzan los senderos del Camino de Santiago; unos primeros 500 metros rodando sobre césped hasta que aparece una fuerte pendiente llena de pedruscos que me hacen bajar y empujar de nuevo durante unos 200 metros más o menos. 

A partir de allí ya el camino se hace más llevadero. Aún nos quedaría un repecho importante (km 18) lleno de baches y piedras, pero el resto del camino con bastante atractivo hasta Roncesvalles, a donde llegamos aproximadamente a las 15:00.
 
Sellar credencial y decidir qué hacer. Las amigas de Marco y Michele no estaban allí sino en Pamplona, por lo que la opción de ellos fue ir hasta Pamplona, pero no por el camino sino por la carretera, pues se demoraría menos. Tras un tentempié de tortilla, coca cola y café, les dije que me apuntaba a ir con ellos. Nos separaban unos 40 km de Pamplona y con lloviznas cada cierto tiempo. 

El camino de Santiago por senderos hasta Pamplona es bastante exigente, menos que hasta Roncesvalles, pero tiene lo suyo. Sin embargo, el tramo por carretera, con llovizna, no es precisamente un camino sencillo; hay muchos desniveles, cambios de rasante que obligan a exigirse, más aún con el desgaste que ya traíamos encima. Pero poco a poco, con calma, terminamos entrando en Pamplona a las 18:30 horas, pasamos por el paseo Carlos III, fotos junto a la escultura homenaje a los encierros (frente a la Farmacia Irujo), paso frente a la Diputación, Plaza del Castillo y transito hasta la zona amurallada, donde en una terraza esperaban las tres amigas de los italianos tomandose ellas unos martinis. Allí nos incorporamos y nos tomamos una jarra de cerveza cada uno.

 
Tras el descanso y relatar a las chicas las peripecias dle día nos separamos y me fui a localizar el albergue. El que tenía previsto (Jesús y María) estaba lleno pero me refirieron a otro que estaba bien (Casa Ibarrola), junto a la Puerta de Francia. Ya a esa hora refrescaba en Pamplona y tenía que quitarme la ropa mojada y ducharme porque había quedado con un primo nuestro para tomar unos vinitos y tapas.  Excelente atención por el encargado del albergue y el lugar espacioso, cómodo y aparentemente tranquilo.

Ya sobre las 11:30 de la noche caigo dormido, pero un rato después me despierto por la multiplicidad de sonidos del albergue, muchos ya "normales" (entiéndase ronquidos), pero hubo unos adicionales producidos por unos chavales alemanes que decidieron tener relaciones esa noche en el albergue, eso sí, casi acompasando sus gemidos con el ritmo de los ronquidos. Menos mal que no duraron toda la noche – ni la f......... ni los ronquidos.  Por la mañana el hospitalero me preguntó qué tal había descansado, le eché el cuento y mientras limpiaba otras literas se encontró el preservativo que habían utilizado, con lo cual profirió una exclamación que casi debió oírse por toda Pamplona. 

 
Pero un buen desayuno y ánimos renovados hicieron que por la mañana, alrededor de las 10 a.m. estuviera ya rodando hacia un nuevo destino. En el camino de la segunda etapa una nueva cuesta de cierta dificultad, sobre todo por las piedras sueltas y la inclinación, se presenta bastante temprano, aunque sería prácticamente el único punto difícil de ese día: El Alto del Perdón. Con algún tramo empujando la bici, al fin llego a la cima justo por detrás del equipo italiano, al cual ya las mujeres se habían incorporado. Un rato de esparcimiento y recuperación arriba y decidimos bajar por la carretera, ya que el sendero peregrino es bastante complicado. Era, más bien, para ciclistas muy técnicos u osados, que no es mi caso. 


Al detenerme a tomar unas fotos el "team italiano" se me fue por lo que el descenso por la carretera lo hice en solitario pasando primero por Uterga, luego Muruzábal llegando hasta el pueblo de Obanos.A partir de allí retomo el sendero hasta Puente La Reina (14:00 horas), donde decido hacer una parada para comer algo junto al puente y, de paso, dilucidar cuál sería el destino final del día. A las 15:00 decido continuar hasta Estella por estar a "apenas" 22 km que, suponía yo, me tomarían unas 2,5 horas.
 
 
Pero en "El Camino" nada se puede dar por hecho con anticipación aunque está bien hacer estimaciones pero dejando siempre márgen d emaniobra a los imprevistos. Unos pocos kilómetros después de salir de Puente La Reina me encuentro con un par de cuestas inesperadas (o no recordadas), una antes de entrar en Cirauqí y otra de piedras y baches (alucinante) en el descenso saliendo de este pueblo hacen que comience a sentir el cansancio acumulado. Luego de pasar por Lorca y Villatuerta me planteo la opción de finalizar etapa en Estella después de rodar "apenas" 46 kilómetros, pero la exigencia del primer día está "pasando factura". Llego a Estella sobre las 18:30 y busco parar en el primer albergue que encontré donde, para mi fortuna, quedaba SOLO UNA CAMA DISPONIBLE. Era para mí... 

Tras baño, lavado de ropa, mercado para cenar y recuperarme un rato, durante la cena entablo conversación con un señor que había venido de Venezuela con su hijo expresamente a hacer el Camino de Santiago andando. Tras escucharles hablar fuen inevitable entablar conversación y tras mencionar nuestros nombres fuimos atando cabos y resultó que teníamos parientes en común con una tía de mi padre que a su vez era tía suya, él por parte del padre de su tía y nosotros por parte d ela madre. ¡Vaya lugares donde se puede encontrar - y conocer - gente!

El albergue municipal de Estella está bien. Es amplio, cómodo y, la verdad sea dicha, se respiraba un gran ambiente de camaradería entre todos los allí hospedados. Tuve un muy breve contacto inicial con otros de los ciclistas que pararon allí y con quienes más adelante coincidiría en otras etapas.